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Nicolau Toledo Arderiu nació y creció en un pequeño pueblo cercano a Barcelona, un entorno aparentemente tranquilo que contrastaba con la intensidad sonora que pronto empezaría a definir su vida. Desde muy joven, quedó envuelto por la energía de la música electrónica, un lenguaje que no solo escuchaba, sino que sentía como propio.
A los 16 años dio sus primeros pasos en la escena, empezando a sonar en clubes como el Mamá Mandawa y en fiestas ilegales donde la música se vivía sin filtros ni reglas. Aquellas primeras experiencias marcaron el inicio de un camino guiado por la crudeza del sonido y la libertad de expresión.
Con 24 años, su viaje le llevó a Granada, donde encontró una nueva dimensión dentro de la cultura rave. Allí se sumergió aún más en el circuito underground, participando en numerosas rave parties y consolidando su presencia hasta llegar a pinchar en la reconocida Sala Tren, uno de los espacios que terminaría convirtiéndose en un lugar especial dentro de su trayectoria.
Fiel a un estilo contundente, Nicolau siempre ha estado atraído por los sonidos más hardcore y agresivos. Su música no busca complacer, sino transmitir: cada sesión es un reflejo de su mundo interior. En sus mezclas conviven la rabia y la euforia, las caídas y los impulsos de seguir adelante. Sus melodías ácidas y bombos atronadores funcionan como un canal donde sus alegrías y frustraciones encuentran salida.
Hace cuatro años comenzó su viaje con los tocadiscos, descubriendo en el vinilo una conexión más pura y física con la música. Desde entonces, esta pasión no ha dejado de crecer, convirtiéndose en una parte inseparable de su identidad.
Hoy, Nicolau no solo pincha música: la vive, la transforma y la utiliza como una forma de entenderse a sí mismo y al mundo que le rodea.
