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El primer vínculo de Santana con la música fue el canto. Desde muy pequeña comenzó a formarse y a presentarse en escenarios de comedia musical, desarrollando una sensibilidad artística que hoy atraviesa todo su proyecto. Con el tiempo, llevó esa base hacia la música electrónica, integrando su voz como parte de una identidad que no se limita a la pista, sino que busca generar conexión emocional a través del sonido. A lo largo de su recorrido, ha colaborado y grabado música junto a productores de Argentina, México, Estados Unidos y España, expandiendo su universo creativo más allá de un solo territorio. Su música se encuentra disponible en plataformas digitales como Spotify, YouTube e iTunes. En constante evolución, ha sido parte de espacios de formación como Bridge 48 y Plastic Academy en España, fortaleciendo tanto su técnica como su visión artística. Su propuesta se construye en ese cruce: entre lo técnico y lo emocional, lo íntimo y lo físico, donde la música no solo se escucha, sino que se siente.