Empezó a pinchar con una intención que poco tenía que ver con convertirse en DJ: alejarse de la vida de camarero y encontrar una forma de pagarse la universidad. Lo que comenzó como una vía de escape terminó convirtiéndose en una pasión y en una búsqueda constante por encontrar nuevas formas de entender la pista.
Su propuesta parte de una idea sencilla: que en sus sets nunca sepas qué va a pasar después.
No se ata a un género ni a una fórmula. Puede pasar del funk brasileño al Jersey Club, del electro al trap americano, del afrobeat al amapiano, siempre guiado por una premisa por encima de cualquier etiqueta: si una canción le parece buena, merece sonar. La selección musical es el centro de su propuesta, y los cambios de género y los drops inesperados se convierten en una herramienta para mantener al público en constante expectativa.
Sus sets comienzan con una intensidad media-alta y evolucionan a través de diferentes niveles de energía hasta alcanzar su punto máximo. Lleva una selección preparada, pero construye el recorrido sobre la marcha, leyendo la pista y dejando espacio para la improvisación.
El objetivo no es únicamente hacer bailar. Es conseguir que la gente se entregue al momento, salte, se motive y, cuando termine el set, se marche con la sensación de haber soltado toda la energía que llevaba dentro.
Ha pasado por escenarios como Electrolunch Sevilla, La 2, Concept Crew en Granada y diferentes eventos en Sevilla, incluyendo la after party del concierto de Lorna junto a Bajo Mundo. También ha compartido cartel con artistas y DJs como Olivia Babe, Pedro LaDroga, Darossi, Quka y Atram, y próximamente llevará su propuesta a Morreo Club y Zaragoza.
Su proyecto busca crecer precisamente desde esa libertad: no ser el DJ de un solo género, sino el DJ del que nunca sabes qué va a sonar después.
Afrobeats