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Pero por mucho que explore sintetizadores, software y técnicas modernas de producción, hay algo que nunca puedo dejar ir: el groove.
Todo gira en torno a esas vibras suaves y eléctricas de piano en el jazz, los grooves profundos del electrofunk y esos ritmos de batería apretados que hacen que los pies se muevan. Con todo este poder de fuego, dejo que mis instintos tomen la iniciativa y voy donde la canción quiere. Si te apetece esta aventura salvaje, seguiré dejando huellas para que exploremos
Para mí, el groove es una de las formas más humanas de expresión musical. Es la fuerza invisible que conecta a las personas en la pista de baile, independientemente del idioma, la cultura o la generación. Aunque la tecnología da forma a las herramientas, el groove sigue siendo el alma.
Por eso Electrica Gorgonzola se sitúa en algún punto entre el futuro y el toque humano. Inspirado por las infinitas posibilidades de la música electrónica, pero siempre anclado en la calidez del funk, la disco y la música rítmica.
Tras más de una década pinchando en clubes, bares, festivales y eventos underground por toda Barcelona, desde raves de montaña hasta Ibiza y Sónar, el siguiente paso se volvió inevitable: crear música original.
El objetivo no es simplemente crear pistas electrónicas.
El objetivo es crear música que se sienta viva.
Música que abraza la tecnología sin perder su humanidad. La música hecha para la comunidad.
Mueve tu corazón.