La trayectoria artística y pedagógica de Alegrin del Monte se sitúa en la intersección transdisciplinar entre las artes sonoras, la mediación literaria, la sociología de la cultura y la educación popular en el departamento del Casanare y Bogotá, Colombia. A través de la fundación y dirección del proyecto titulado «Escuela de DJ en el Casanare: por la poesía y la libertad», Alegrin del Monte ha consolidado un modelo pedagógico de vanguardia que descentraliza el aprendizaje de las tecnologías de la música electrónica y lo traslada al ámbito de las bibliotecas públicas y espacios comunitarios regionales, singularmente en la Biblioteca Pública Municipal de Támara y en el espacio cultural El Faro en la ciudad de Yopal.
En el marco de la teoría cultural contemporánea, la investigación-acción participativa desarrollada por Alegrin del Monte dialoga directamente con el denominado giro sonoro (sound turn), el cual plantea que el sonido y la escucha son dimensiones analíticas fundamentales para comprender la producción de subjetividad y espacio social. Tradicionalmente, la biblioteca pública ha sido concebida bajo un paradigma estético de la cultura escrita donde rige la hegemonía del silencio monacal. La intervención de la Escuela DJ Casanare en la Biblioteca Pública Municipal de Támara subvierte esta dinámica instituyente al introducir consolas, computadores portátiles, monitores de sonido y auriculares en las salas de lectura. Esta convivencia entre la estantería de libros y el controlador de DJ crea un espacio heterotópico en el sentido acuñado por Michel Foucault: un lugar real que yuxtapone en un solo espacio físico múltiples espacios y tiempos que de otro modo serían incompatibles. De este modo, el libro impreso y la forma de onda digital (waveform) en la pantalla del computador interactúan analécticamente. El usuario de la biblioteca no es un receptor pasivo del texto escrito, sino un orquestador sónico que extrae la métrica del poema y la entrelaza con el pulso o beat rítmico de la música electrónica.
La arquitectura conceptual de la Escuela DJ Casanare parte de una premisa ontológica: la poesía y la música electrónica comparten la misma matriz formal basada en el ritmo, la cadencia, la pausa, el acento y la repetición. La métrica poética (el verso libre, el decasílabo, la décima espinela de la tradición oral llanera) encuentra una correspondencia estructural con la grilla rítmica (grid) modulada en compases de 4/4 característicos de géneros como el Deep House, el Minimal o el Techno Experimental. La propuesta de Alegrin del Monte articula este principio a través de la metodología del muestreo poético (poetic sampling). Mediante la captura microfónica de lecturas en voz alta de poesía regional, nacional o universal, y la posterior manipulación de estas huellas sonoras a través de herramientas de procesamiento digital de señales (DSP), se dota a la producción sonora de una densidad semántica profunda. La voz no opera simplemente como un elemento ornamental, sino como el eje narrativo sobre el cual se erige la textura armónica de la composición musical.
El contexto geográfico e histórico del departamento del Casanare otorga un significado particular a la praxis de Alegrin del Monte. El Casanare, territorio caracterizado por una profunda tradición oral marcada por los cantos de trabajo de llano, la copla y el relato costumbrista, ha experimentado transformaciones socio-culturales aceleradas debido a la modernización tecnológica y los procesos de migración interna. La elección de Támara —un municipio incrustado en las estribaciones de la Cordillera Oriental con una rica tradición cafetera e histórica— y de Yopal —capital departamental en constante expansión urbana— como sedes operativas de la Escuela DJ no es fortuita. Representa una estrategia deliberada de descentralización de la oferta artística contemporánea. Mientras que las grandes capitales colombianas suelen concentrar la infraestructura tecnológica y los espacios de formación en artes digitales, la Escuela DJ Casanare democratiza el acceso al software de producción y a las consolas de mezcla en municipios rurales. Este ejercicio territorial desmantela la brecha digital y estética, permitiendo que la juventud campesina y urbana del Casanare no se aproxime a la música electrónica como un producto cultural foráneo o enajenante, sino como un lenguaje técnico de reescritura de su propia identidad y patrimonio local.
El lema ideológico que subyace al proyecto de Alegrin del Monte, «por la poesía y la libertad», condensa la orientación pedagógica de la iniciativa. En los documentos constitutivos del proyecto, la misión se formula en los siguientes términos académicos y sociales: «Nuestra misión es empoderar a la comunidad del Casanare, desde niños hasta adultos, a través de la fusión de la música electrónica, la poesía y la literatura. Buscamos ser un espacio creativo donde los participantes no solo aprendan las habilidades técnicas del 'deejaying', sino que también descubran nuevas formas de expresión. Mediante la incorporación de la palabra hablada y escrita en sus composiciones, promovemos la conexión con sus raíces culturales y la creación de narrativas sonoras únicas que reflejen su identidad e historias».
Desde la perspectiva de la pedagogía crítica freireana, el aprendizaje técnico desprovisto de una conciencia crítica o reflexiva resulta insuficiente para la transformación social. Alegrin del Monte concibe la adquisición de la competencia técnica (el manejo de mezcladoras, ecualizadores y programas informáticos) como un medio para lograr la autonomía expresiva. La «libertad» a la que alude el proyecto es la libertad de la enunciación: la capacidad de tomar la palabra, grabarla, procesarla y ponerla a circular en el dominio público bajo la forma de una obra sonoro-literaria autónoma.
El desarrollo visionario de la Escuela DJ Casanare proyecta una transformación cualitativa del rol del DJ en la sociedad contemporánea. La visión del proyecto especifica lo siguiente: «Aspiramos a que la escuela de DJ del Casanare se convierta en un faro de innovación artística y cultural en la región. Queremos que nuestros estudiantes se conviertan en narradores sónicos, capaces de entrelazar ritmos modernos con la riqueza de la tradición literaria. Visualizamos un futuro en el que los DJs del Casanare no solo animen fiestas, sino que también actúen como custodios de la memoria colectiva, utilizando sus mezclas para dar nueva vida a la poesía local, los cuentos tradicionales y las voces de su gente».
Esta reconceptualización eleva al DJ al rango de archivista performativo o hermeneuta sónico. En lugar de limitarse a la yuxtaposición comercial de pistas pregrabadas, el estudiante formado bajo este método aprende a investigar en los fondos bibliográficos y en el patrimonio oral de su comunidad. Mitos, leyendas, microhistorias de violencia y resiliencia, así como versos de poetas locales, son transformados en material de archivo audible. La consola de DJ se convierte así en un tornavoz institucional donde la tecnología digital y la herencia cultural inmaterial coexisten en un estado de polinización cruzada.
Aprender desde la Experiencia Sensorial y Tecnológica La metodología desarrollada por Alegrin del Monte se fundamenta en el construccionismo pedagógico y el aprendizaje situado. La enseñanza no inicia con una abstracción teórica desvinculada del objeto tecnológico, sino con el contacto directo, háptico y sensorial con los instrumentos de trabajo.
En las sesiones de taller documentadas en la Biblioteca Pública Municipal de Támara, los participantes —que abarcan un espectro intergeneracional desde la infancia temprana hasta la edad adulta— interactúan inmediatamente con consolas de control (DJ controllers), mezcladoras análogas y computadores portátiles con programas especializados como Serato DJ. El proceso de enseñanza-aprendizaje articula dos dimensiones de percepción:La percepción visual: Mediante el análisis gráfico de la onda sonora (waveform) en la pantalla del programa informático, el estudiante aprende a identificar visualmente las frecuencias graves (bombos o kicks), medias (vocales e instrumentos armónicos) y agudas (platillos o hi-hats), así como las estructuras de la canción (intros, caídas o drops, puentes y outros). La percepción auditiva y háptica: La coordinación entre el oído (a través del monitoreo por auriculares) y el movimiento fino de la mano (manipulando la rueda de desplazamiento o jog wheel, los potenciómetros de ecualización y los atenuadores de volumen o faders) permite traducir la representación gráfica en una experiencia corporal del ritmo. 3.2. Los Pilares de la Técnica Sonora: Análisis Micro-TécnicoEl plan de estudios práctico diseñado por Alegrin del Monte articula cuatro ejes fundamentales de la ingeniería de mezcla aplicada al deejaying.
Un aspecto singular observado en las evidencias documentales de la Escuela DJ Casanare es la supresión de las barreras etarias tradicionales en el aula. En un mismo taller en la biblioteca pública, conviven niños de corta edad, jóvenes escolarizados y adultos de la comunidad.
Esta configuración intergeneracional genera un circuito de aprendizaje colaborativo y tutelaje recíproco: Los niños y jóvenes, familiarizados con las interfaces digitales y la lógica de los dispositivos inteligentes, asimilan con rapidez la navegación táctil y visual del software. Los adultos aportan su bagaje de lecturas, su memoria histórica de la región y su fluidez narrativa en la lectura en voz alta. En las sesiones prácticas, es habitual observar a un estudiante joven asistiendo a un adulto mayor en la navegación por carpetas de archivos digitales, mientras el adulto orienta la selección de los textos poéticos que serán grabados y mezclados. Esta reciprocidad fortalece la cohesión social comunitaria y convierte a la biblioteca
Dark Session Vol 2